sábado, 2 de diciembre de 2023

 



(POEMAS VOLUNTARIOS)










TERCER GRADO


Llevo 25 años en la poesía.

Más de 25. Ya ni me acuerdo.

Cometí una tontería.

Un prejuicio estúpido 

me impidió borrar las huellas.

Pero he aprendido a ser limpio.

Y voy camino de ser implacable.






PLAN DE TRABAJO



Que Sor Angustias no te traspase su angustia.

Que los días se sucedan ordenadamente. 

Las semanas que los jueves son lunes

son particularmente horribles.

Que no llueva en las horas del patio,

aunque ahora ya no llueve por culpa de los turistas,

me dice la taxista, y oye, porqué 

todos los taxistas votan a...

(déjalo, que este es un poema pobre

y los poemas pobres no deben tener vergüenza

de su desnudez).


Que Sor Angustias no te trasmita su angustia,

íbamos diciendo, eso es lo importante ahora.

Las 7: 25 de la mañana. 

El telón se va a abrir pronto.

Ya sé que es difícil sonreír cuando 

te están ahogando con tinta de impresora.

Pero hay que sonreír, 

ese es tu trabajo.

El escenario está preparado, el público

grita, va a empezar

la función.









PLAN DE TRABAJO

(CONCRECIÓN CURRICULAR)




Que Sor Sufrimiento no te traspase su sufrimiento.

El público tiene que divertirse. Eso es

fundamental. En caso contrario la función

será cancelada.

Ningún acto sin su protocolo

y ningún informe útil...

Eso es fácil, basta con enterrar

la verdad con palabras

cuanto más limpias y vacías mejor.

Generaciones de escribanos han practicado

el mismo método con resultados

satisfactorios, ¿acaso tú te crees distinto?


Sor Sufrimiento quiere cumplir los plazos.

El público está impaciente.

Los alborotos les cuestan caros a los

felices ciudadanos que esperan

la apertura automática y rutinaria

de las Puertas de la Sabiduría.

¿Acaso tu puedes activar el botón de freno?

Sal al escenario. Cumple con 

tu papel.

El informe será cuñado y enviado

por correo certificado.






SEMBLANZA

(a la manera clásica)



Por mis agobios vivo.

Mis neuras son mis dueñas.

De lo bueno busco lo malo,

de lo malo, lo peor.

De la indiferencia del destino

me desespera su silencio.

Su trueno violento

atado al suelo me deja.

Si por azar me sonríe

al destino su mano muerdo desconfiado.

Busqué consuelo en la poesía:

Cuando lo obtuve no me bastó.

Busqué el amor y la amistad

(de los regalos de la vida poco me pareció)

Y por más que me dio la vida, nada me bastó.

Mi ambición es la de la arena

que un muro al mar quiere poner.

En el examen final

delirios y ruinas mis palabras serán.

"Pero fue un sueño hermoso", me escuchan decir.

El teatro se cierra y el público vuelve a la calle.

Los automóviles cruzan los charcos, mojando

a los últimos paseantes que regresan

a sus casas frías donde nadie espera.

"Un sueño entre fango", repiten los fantasmas

que pegados a las sombras esperan a sus dueños.









THE LAST SONG

                                Sólo la gente infeliz baila mal.
                                (De la película 9 songs)
 


Mi dulce Lisa. Alta. Delgaducha. Desgarbada. Again. Again. Mi dulce Lisa. En el idioma del deseo. En el idioma de la piel. Mi dulce lisa. El sol. Tu pelo. Tu cuerpo sobre la mesa. Tu cuerpo desnudo. Mi dulce Lisa. Faster. Faster. En el idioma del placer. El sol en tu pelo. El sol entero en tu pelo. Ahora. Ahora. En el idioma del dolor. Mi dulce Lisa. Osada. Terrible. Radiante. Nunca antes. Nunca antes la vida fue tan sencilla: tu cuerpo y el sol. Tu voz. Tus palabras. Un café y una pieza para piano. Satie. Mertens. Glass. Nyman. La belleza del mundo en un acorde. Pero entonces. El reverso. El reverso oscuro. Un piano esconde una hoz. Una herida abierta es un beso. Lisa, tú sabes. Vivir es nadar a ciegas. Sobre los muertos o sobre las rocas. Hundir la cabeza y no ver nada. Alargar la mano y no tocar fondo. Mi dulce Lisa. Muévete. Muévete así. En tus ojos hay un fantasma. Bailas. Bailas y todo se vuelve lento. Tus ojos son lentos. Tus manos son lentas. Tu fantasma es lento. No nos alcanzará. Nunca antes de esta noche. Nunca mientras el sol y la música y tus palabras y tus pechos y tus dedos y tu pelo… Lisa. Lisa. Loca. Temeraria. Fugaz. Fugaz como tu risa. Tu risa sobre la noche. Nieve. Nieve y fuego. El oro y su reverso. Lisa. Tú sabes. Tú siempre supiste. Hay un fantasma en tus ojos. Un espectro que es un número. Un número que es un colegio. Lisa. Mi dulce Lisa. Nunca antes. Nunca ahora. Sol. Música. Dolor.  






 A VECES

 

 

A veces ni el sexo ni la tele ni ninguna película

ni los libros

a veces ni la fotografía

a veces ni la poesía ni Brines ni Ángel

González ni siquiera

Blas de Otero

a veces ni el sexo ni las películas ni

los libros

ni las fotos de Navia y si ni siquiera las fotos

de Navia pueden vencer estos recuerdos malditos

es que nada puede con ellos

por eso a veces ni el sexo ni la tele ni los libros ni

la poesía

ni siquiera la poesía

ni las fotos de Navia

ni las fotos de García-Alix

ni las fotos de Cristina García Rodero

ni ninguna foto mía

para quemar el recuerdo con el recuerdo

para apagar el fuego con el fuego

 

 

a veces sólo la música

a veces sólo una canción

a veces sólo unas pocas canciones

sólo las que mejor queman

sólo las que sabes que no se van a apagar con las primeras gotas

de la tormenta que viene

las que sabes que no te van a dejar a oscuras

en medio del pasadizo

con trampas y esqueletos y ratas y serpientes

ese pasadizo que construyeron para escapar del palacio

pero del que nadie nunca logró encontrar la salida

 

 

a veces ni el sexo

ni los libros

ni las películas

ni los documentales de escritores de Filmin

a veces ni las fotos de Navia

y si las fotos de Navia no rompen la capa de hielo

es que el agua que corre debajo está demasiado profunda

para poder beber de ella

a veces sólo la música

sólo unas pocas canciones

las que mejor queman

las que mejor crecen

al borde de las rocas que golpea el mar

en la tierra seca del fondo del cráter dormido

 

 

a veces la corriente es tan fuerte

que me arrastra hasta el sumidero

de los recuerdos asesinos

que matan toda esperanza en el futuro

que matan toda compasión

toda posibilidad

de perdón

en esta lucha contra el tiempo

en esta lucha contra los días muertos

contra los sueños muertos

contra los errores y los fracasos

y los caminos cortados y los puentes rotos

 

a veces sólo la música

a veces nada me sirve

a veces es inútil hacer nada

a veces hay que ir a la droga más fuerte

a veces hay que duplicar la dosis

y luego otra más y luego otra más

a veces ni la poesía

a veces ni Blas de Otero a veces

ni un chute de Blanca Andreu

a veces ni Brines

a veces ninguna droga escrita

ni leía

ni vista

a veces la música

a veces sólo tres minutos

cuatro minutos

 cinco minutos

y luego la noche

y el frio

y los aullidos de los lobos al otro lado

de la cabaña

y el viento y la nieve

y los aullidos de los lobos

que huelen tu miedo.











domingo, 29 de enero de 2023

 


PARADA TÉCNICA 

(adelanto 3)








CONDENA



Las canciones que no te canté.

Los libros que no te leí.

La vida que no tuvimos.

La vida que tuve sin ti.


Los discos que no compramos a medias,

que no descubrimos juntos.

Los viajes que no hicimos.

Las fotos que faltan, las páginas arrancadas.

La bromas que no me gastaste.

Tu risa en la noche, que borró tan pronto la niebla.


La vida que no tuvimos.

Las fotos que no te hice, las páginas arrancadas.

Los besos sin ruido, ofrecidos a un dios cruel

que solo nos entrega

aquello que puede quitarnos.

La vida que viví sin ti.









EL CRISTAL

(POEMA ORIGINAL)


Lanzarse suicidamente a la vida.

Coger carrera y saltar alto,

en cualquier sitio, donde te pille,

desde una roca o desde un puente.

Caer fuerte y llegar hondo, los más

hondo que se pueda.


Lanzarse suicidamente a la vida.

Una vez, dos veces, tres veces. Las que haga falta.

Hasta que el cuerpo enfermo de la vida

nos rechace, nos expulse, nos lance en cualquier momento,

con violencia o suavidad, contra el cristal

de la muerte.


Lanzarse suicidamente a la vida.

No esperar al desprecio ni al rencor.

Cerrar los ojos y gritar.

Abrir los ojos en plena noche y correr

sin dirección ni cuidado,

a lo loco, a ciegas. Dejarse arrastrar

o luchar contra la corriente. Emerger en cualquier 

playa o caer preso en cualquier red.

No ver pasar la vida. Lanzarse a ella.

La única voluntad posible. La única certeza.



Lanzarse suicidamente a la vida

en la gran ciudad vacía, en los campos ruidosos,

sembrados de trincheras y cruces.

Un día cualquiera. Donde te pille.

No esperar más.

No desear más.


Lanzarse suicidamente a la vida.

El tráfico de mercancías, los gritos cálidos de los cuerpos, el silencio 

brusco, entre el minuto de la esperanza y el minuto

de la angustia.

No puedes cerrar la puerta.

Abre la ventana y lánzate.

No esperes que el odio te queme.

El fuego ya se acerca a tus pies.

Tu última voluntad.

Tu única voluntad.

Demuestra que aún no estás vencido.

Únete al grupo, ya, ¡ahora!

No esperes más.

La muerte tiene el cristal muy limpio.

No la verás venir.












VERANO EN EL PUEBLO




Los días son muy largos.

Las noches duras.

Hay que pelear mucho.

Contra el calor

que resiste en las habitaciones de arriba.

Contra las palabras, contra las frases

que quedaron a medias por miedo

a no ser entendido.

Contra los cuerpos, contra el cuerpo

propio, que pide agua y se agita en la cama

sin encontrar la puerta del sueño,

contra el cuerpo de tu mujer

que tiene la osadía de dormir plácidamente

y te ofrece su piel cálida y suave,

increíblemente suave, en la 

penumbra del dormitorio.


(Nota: “increíblemente suave” es una expresión demasiado vulgar para un poema de amor, no es nada

nuevo, no está a la altura, pero este no es un poema de amor, es un poema sobre el verano, y además es

la pura verdad, pasan los años, el cuerpo se estropea, nos hacemos viejos poco a poco (a veces de 

golpe), pero su piel es increíblemente suave, sigue siendo, por muchos años y trabajos y angustias que

pasen, increíblemente suave, con el mismo tacto de la juventud, del inicio de esta fiesta que ya pronto 

tendrá que terminar. “Increíblemente suave” es lo que pienso cada noche cuando ella se acuesta y se 

duerme, y yo alargo despacio la mano y la acaricio con mucho cuidado, y no puedo dormir ni estarme 

quieto.)

La noche es dura porque es silenciosa,

porque es tranquila, calurosa, pero

sobre todo la noche es dura porque hay cosas

sin resolver, y cosas que están pasando cerca

en las calles vacías, en las otras casas, 

en los parques oscuros. Y yo recuerdo los años

de mi juventud, las viejas noches de verano

de mi lejana (otro tópico inevitable) juventud.

Y miro el reloj y estoy atento a los ruidos

de la calle, y estoy atento a su silencio.

Y pienso en ellos, los niños, que no sé cuándo

van a volver, y me alegro por ellos,

y sufro por ellos. Sé que están

donde tienen que estar,

y sé que a mí me toca esperar 

despierto, vigilando cada ruido, 

intentando no perturbar con mis miedos y mis dudas

a mi mujer.

Mañana temprano ella cogerá el coche

y se irá a la ciudad.

Los días serán muy largos.

Las noches duras.










 

ARRESTO DOMICILIARIO




No mueras con el cuerpo intacto.

No mueras con todo tu dinero en el banco.

No mueras enterrado en pólizas de seguros.

Apura la partida hasta el final.

Buenas o malas, usa todas tus cartas

lo mejor que puedas.

Nadie gana siempre. Pero que no se diga

que no peleaste hasta no poder más.

No mueras con el corazón intacto.

No mueras sin haber vivido todos esos amores

que leíste en los libros mentirosos.

No mueras con el corazón limpio. 

Llega hasta el fondo, al fondo del dolor

(si es preciso) pero también

al fondo del placer (y si la corriente

te arrastra luego, déjate llevar hasta el mar).

No mueras sin haber visto la luz de Venecia

en octubre, cuando los turistas van 

de retirada y la niebla conquista la ciudad 

todas las madrugadas, 

No mueras sin cruzar el Bósforo.

No mueras sin pasear por París.

El arresto domiciliario llegará más pronto

o más tarde. No escondas tus delitos.

No te dejes deslumbrar por la vanidad
de los jueces.

Recuerda tus días de viaje, recuerda tus noches

compartidas, tus besos de despedida cuando

ibas a trabajar con ilusión y optimismo.

Recuerda que la dignidad sólo te 

la otorgan los otros si antes tú

te la has otorgado a ti mismo.

Recuerda lo que escribiste una vez

hace muchos años: la vida

es una cárcel, pero cada cual

escoge el tamaño de su celda.











VIVIR NO ES


Vivir no es traicionar a los muertos.

Vivir no es un suicidio de paraguas roñosos.

Vivir no es un extravío de zapatillas ridículamente

formales.

Vivir no es leer sobre la vida.

Vivir no es escuchar conversaciones en laberintos 

acristalados.

Vivir no es mirar a la luna, de madrugada, y sentir

indiferencia,

y no querer nunca llegar a la luna

(aunque llegar a la luna

no sirva para nada).


Vivir es 

andar cuesta abajo 

con la misma alegría

con que andamos cuesta arriba.

Reconocer que el viento 

es dueño de tus papeles.

Reconocer que la lluvia

guarda besos frescos

en expedientes negros que sólo

se pueden consultar de cien en cien años.


Vivir no es traicionar a los muertos.

Vivir es agradecer a los muertos

las casas que han demolido,

los escombros que nos han dado,

porque con esos escombros

construiremos nuestra propia casa,

sabiendo bien

que otros vendrán a derribarla

cuando nuestro tiempo haya concluido.













martes, 9 de agosto de 2022


PARADA TÉCNICA (ADELANTO DOS)


 



CAMPO BASE
 

Hay un hilo invisible entre Días de vino y Rosas y The Waterboys.
Hay un hilo invisible entre el campamento del desierto y los bares de Zuma.
Hay un hilo invisible entre mis besos podridos y tu mirada suave.
Hay un hilo invisible entre los cuerpos ciegos 
que se palpan y se huelen a distancia, en la oscuridad 
de las palabras, y las arañas mortales 
de la biblioteca.
No podéis pedirme más, he hecho todo lo que he podido.
Podéis devolverme a la casilla de salida, pero no podéis
reclamarme el entusiasmo 
de las primeras veces.
Puedo ganar la partida, pero el premio que obtendré
siempre será la mitad de lo perdido.




CAMPO BASE (VACANTE)

 
Hay un hilo invisible entre Biarritz y The fishermen blues.
Mejor dicho, hay un hilo casi invisible, porque
se hace solo visible unos minutos de algunas tardes de verano.
Tengo tu sonrisa guardada en una caja fuerte y mi desprecio
exhibido en una urna.
Todo acabará pronto en un museo, dicen.
Y añaden que habrá una fiesta, que vendrá mucha gente,
que pondrán música de la buena y que será muy divertido.
No dicen que tú vendrás disfrazada de policía, o de enfermera,
o de palmera tropical o de berenjena o de gatito pelirrojo,
o de cualquier cosa de todas las cosas posibles
y que pese a todo
yo seré el único que te podrá reconocer,
y te reconoceré.
No dicen que todo el juego se basa en eso, en esperar lo inevitable.
En perder el tiempo negando lo evidente.




EL DESASTRE


El desastre sobrevuela el valle
desde muy arriba.
El desastre es un águila pacífica
que no tiene ningún interés
en asustar a los murciélagos,
que se deja arrastrar por las corrientes,
que planea dulcemente sobre las piscinas,
que solo cuando tenga mucha hambre
se lanzará en picado sobre su presa.
El desastre sabe que yo lo miro
desde muy abajo,
que lo observo todas las tardes
con resignación, con calma.






("Parada técnica" es mi próximo libro de poesía, después de terminar la "trilogía de la crisis", que ha sido editada por la Universidad de Murcia, Pre-textos y West Indies. La fecha prevista de publicación de "Parada técnica" es 2023 y en este libro hay una selección de poemas inéditos desde el año 2000 hasta la actualidad, incluyendo también poemas muy recientes, escritos en julio-agosto del año en curso, como los cuatro que pongo aquí)







jueves, 31 de marzo de 2022

 







AMIGOS PERDIDOS



A Philippe se lo tragó la tierra

una húmeda mañana de finales de agosto

de mil novecientos noventa y tantos.

No recuerdo bien la fecha. Y el detalle sería

insignificante, si no fuera por los muchos amigos

que le precedieron en el viaje. 

También a mí se me tragó la tierra.

(No dispongo de muchos datos,

debió suceder de un modo imperceptible.)

Y cuando me encuentren, suponiendo que esto ocurra,

no sé si sabrán reconocerme. 

Si me abrazarán entonces, 

o tras unas breves palabras,

se separarán de mí,

sacudidos 

por un súbito temor, el temor que sentiría yo,

si un día por casualidad 

me tropezara con ellos.








DESIDERATA (II)


Que pase el lunes

que pase el martes

que pase el miércoles el jueves el viernes

que llegue el sábado

que pase el sábado

y el domingo que pase tranquilo el domingo

y por fin llegue el lunes

y que pase el lunes

y el martes y el miércoles y el jueves y el viernes

que llegue el sábado

y no suene el teléfono

y estemos todos 

que pase el domingo que pase tranquilo el domingo

y no suene el teléfono

que no suene el teléfono

y llegue el lunes

y que llegue otro lunes

y otro y otro y otro

que llegue el martes.










LOS MUERTOS DE UCRANIA


Me levanto y me ducho.

Los muertos de Ucrania.

Caliento la leche en el microondas para el mayor.

El pequeño mira la tele.

Los muertos de Ucrania.

Me pongo la mascarilla FFP2 y entro en su habitación

(el mayor está confinado).

Los muertos de Ucrania.

Enciendo el gas y hago la comida.

Los muertos de Ucrania.

El pequeño me enseña un dibujo que ha hecho.

La tele está encendida.

“Ya está la comida. Apaga la tele”.

Los muertos de Ucrania.

Le llevo la bandeja a mi hijo mayor.

Ya no tiene fiebre.

Tiran la mascletá a toda prisa porque se ha puesto a llover.

Día del Padre. ¿Podrán quemar las fallas?

Los muertos de Ucrania.










DESPEDIDA



Confundido, drogado por el veneno

de tu último beso, subí al tren.

Medio viaje lo pasé en éxtasis.

El otro medio lo soporté con la cara

pegada a la ventana, para que nadie supiera

que estaba llorando. No íbamos a volver

a vernos nunca, y ni siquiera había podido 

despedirme adecuadamente. Siempre 

fuiste tú quien tomaba las decisiones.

Pero por una vez ¿no hubieras podido 

dejar que hiciera las cosas a mi modo?














(poemas pertenecientes a "Parada técnica",  inédito)



jueves, 24 de febrero de 2022

 








POEMAS ROTOS (una introducción)


Poemas rotos es el libro que cierra lo que yo llamo “trilogía de la crisis”. El primero (Acto de Clausura) se publicó en 2015, el segundo (El final del banquete) en 2017 y ahora, después de un larguísismo embarazo en el cual el libro ha pasado por diversos estados de gestación y ha ido cambiando de nombre y de forma, sale a la luz el libro que cierra la obra, que es la clave del arco cuyos lados son los dos libros anteriores. En el 2009 me quedé en el paro. No era un buen año para quedarse en paro. Entre otras cosas, comprendí que los libros que había escrito hasta entonces no servían, que había que empezar de cero. Así han ido naciendo otros libros, en especial estos tres libros de poesía. Por fin puedo decir que he terminado como poeta, que ya me puedo quitar el traje de trabajo y me puedo poner las zapatillas de ir por casa. ¿No más poemas? Pues nunca se sabe, pero no me importa. Siento que he llegado exactamente donde quería llegar. Que he dicho todo lo que quería decir. Y eso no pasa muchas veces en la vida de un escritor. ¿Qué he construido? Un arco no hace una iglesia, pero un arco puede mantenerse erguido, aguantar contra los elementos y el tiempo cuando la iglesia ya se ha derrumbado.


Si tienes algo bueno, tu deber es compartirlo con los demás. Pero todo poeta en el fondo se resiste a compartir su tesoro, por miedo y por una avaricia natural, porque al fin y al cabo él sabe el precio que ha tenido que pagar para conseguirlo. Esta lucha está detrás de muchos libros. Aquí también. Ahora le toca otra lucha, la lucha de la vida. El libro ya está aquí, ha nacido. Como escritor estoy satisfecho y temeroso. Estoy muy orgulloso de estos poemas, de todos y de cada uno de ellos. Luego, el lector, como siempre pasa, irá quedándose con el suyo y apartando los demás. Eso no es malo. Que cada lector encuentre su poema. Que ningún poema se quede sin lector. 




















sábado, 22 de enero de 2022

 






En "El final del banquete" hay una versión de un poema del libro anterior ("Acto de clausura"). En realidad es un poema distinto, construido bajo los cimientos del poema original (por eso se llama "Fiesta mayor, segundo verano, y lo de segundo verano no es una licencia poética, es porque ese poema se escribió un verano en el mismo lugar y momento, y a partir de la misma experiencia que el primer "Fiesta mayor"). Los que no lo hayan leído antes, lo leerán como un poema nuevo, recién nacido, virginal. Los que ya lo conozcan del primer libro, lo leerán también como un poema nuevo. 

Ahora, para mi próximo libro ("Poemas rotos", el libro que cierra lo que yo llamo la "trilogía de la crisis" y que ha pasado por distintos nombres y distintos estados de gestación), he hecho lo mismo. He cogido un poema de "Acto de clausura" y lo he vuelto a escribir. O mejor dicho: he excavado en él nuevas galerías subterráneas. Los que lo conozcan lo leerán como un poema nuevo, los que no lo conozcan lo leerán como un poema nuevo. A mí me gusta que un libro tenga una puerta secreta que comunica con los libros que vendrán después, porque vamos construyendo hacia el fondo, construyendo bajo el piso anterior. Y así hasta que lleguemos al final del túnel. Al lugar donde la pared de roca se ha quedado sin perforar. El final del túnel está muy cerca, he bajado muy hondo pero nunca se bajará al final de todo, porque el final de todo está fuera del alcance de la voluntad humana. 

Os pongo aquí las dos versiones de "El asedio". Es un adelanto de  "Poemas rotos", un libro que ha tenido un embarazo muy largo y desesperante, pero que por suerte ya está en la fase del parto, y esta fase es la más violenta, peligrosa, emocionante, alegre y dura que puede tener un libro. Así que esto es una pequeña plegaria por la salvación de su alma. Porque un libro puede morir, pero su alma no debe morir nunca. Ya lo dijo Mike Scott. Y ya sabéis a qué canción me refiero...




                                                    EL ASEDIO


        -Tú nunca serás vulgar.

         Jamás sentencia alguna salió de labios tan dulces.

        Acepté con orgullo mi castigo.

        Veinte años luchando encarnizadamente con la vida.

        Cuando todo parecía perdido

        Me atrincheraba entre poemas y fotografías.

        Las canciones también ayudaban.

        El asedio durará poco, pensaba, es cuestión 

        de aguantar otro invierno.

        La nieve cae sobre el bosque oscuro

        y borra las huellas de mis enemigos
    
        El asedio no terminará nunca.


(Acto de clausura, Universidad de Murcia, 2015)














EL ASEDIO
(REMEMBER REMIX)



–Tú nunca serás vulgar.

Vulgar. Vulgar. Vulgar. 

Palabras que matan besos. Palabras que matan sueños.

–Tú nunca…

Ella está con otro. Tú estás muerto. 

Hablas como los muertos.

Y besarías como los muertos si besar no fuera pecado.

Sí. Tú nunca serás vulgar. 

Justo lo que tú querías oír.

Jamás sentencia alguna salió de labios tan dulces.

Acepté con orgullo mi castigo.

Veinte años luchando encarnizadamente con la vida.

Cuando todo parecía perdido…


Vulgar. Vulgar. Vulgar.

Nunca ser vulgar.



…me atrincheraba entre poemas y fotografías.

Las canciones también ayudaban.

El asedio durará poco, pensaba, es cuestión 

de aguantar otro invierno.

Vulgar. Vulgar. Ella está con otro.

Y tú buscas un poema donde no puede haber canción.

–Tú nunca serás vulgar.

La nieve cae sobre el bosque oscuro

y borra las huellas de mis enemigos

El asedio no terminará nunca.


Nunca. Nunca. Nunca.

Tú nunca serás vulgar.

Palabras de hielo sobre la tierra encendida.

Palabras de muerte hinchando las velas.



("Poemas rotos", en imprenta, edición prevista para marzo de 2022)

















viernes, 13 de agosto de 2021

 





DESIDERATA




Que los días pasen lentamente,
que sean monótonos e iguales,
que la vejez te sorprenda llamando a la puerta
en una hora imprevista,
y tú le abras tranquilamente, sin miedo ni dolor,
y te sea tan extraña que no la reconozcas.
Que el amor queme poco a poco,
madera de fuego lento
y calor discreto.
Que las manos nunca tengan frío
aunque al primer contacto resulten ásperas.
Que los besos sean veleros lentos
cruzando por un mar sin olas, 
y así como si no pasara nada
fuera pasando la vida.
Y así como si no pasara nada, un buen día
descubras llena el arca sagrada de los recuerdos,
con abrazos, risas, besos, miradas de
complicidad, gestos casi invisibles
de ternura, palabras modestas
de cariño y comprensión.
Y todo esto sea para ti
tú más querido tesoro,
más que la fama, el dinero, el poder, 
todas esas viles mentiras
que muerden y arañan ferozmente la inocencia,
esa inocencia que, como botella
de licor añejo, aún guarda el sabor y el olor 
durante muchos años,
esa inocencia que deseo para ti y para los tuyos
cuando llegue el momento del adiós.



                                                        (poema perteneciente a "Parada técnica", inédito)