CAMPO BASE (POESÍA)
domingo, 29 de marzo de 2026
sábado, 20 de septiembre de 2025
De camino
Él dirá que dice la verdad.
No le hagáis caso.
Será inútil que intentéis disuadirle.
No bailará con vosotros.
Ni falta que hace.
Vosotros a lo vuestro.
Él dirá que dice la verdad.
Jurará que quiere preveniros.
Que lo hace por amor a los hombres,
a la humanidad entera.
No le hagáis caso.
No aminoréis la marcha.
Bailad, reid, corred, corred más.
El iceberg ya está cerca.
sábado, 6 de septiembre de 2025
Aquí hablo un poco de poesía y otros vicios inconfesables...
En RADIO 3...
https://www.rtve.es/play/audios/metaverso/poemas-rotos/6790358/
domingo, 29 de junio de 2025
sábado, 14 de diciembre de 2024
CORAZÓN DE ULISES
Subir a cualquier tren
sin preguntar dónde va.
Zarpar en cualquier barco
y tocar tierra en un puerto oscuro
de una desconocida ciudad dormida.
Salir sin despedirse.
Salir sin preparativos, sin más equipaje
que lo que llevamos encima:
la ropa, la cartera, la ilusión
que creímos perdida para siempre
de no comenzar en otra parte
sino continuar lo que éramos
cuando todavía no éramos nada.
MI AÑO PERDIDO
Una tarde con Saul Leiter en su apartamento,
mientras nieva en New York y hay fotógrafos jóvenes
esperando en su puerta. Ahora que Saul
ya es viejo y comprende que todos
sus trucos para esquivar el éxito
han sido tontos juegos infantiles.
Una tarde con Nan Goldin en la cafetería del hospital.
¿Cómo está tu ojo?
Mejor, ya lo ves.
Las preguntas que no se dicen dando vueltas
en el café de la taza como esos trocitos de papel
del sobre de azúcar que han caído dentro
y no saben hundirse.
Menos mal que no tenías las fotos en casa que si no ese…
Nan levanta la mano y pide silencio.
Saca el trocito de papel y bebe un poco
de su café frío.
Los fotógrafos cuidamos más nuestras fotos
que nuestros ojos.
Siempre sospeché que hay errores voluntarios.
Lo sabe Nan.
Lo sabe Saul.
No lo llames destino, es la inercia del talento:
sabe bien dónde dejar la autopista
y tomar ese camino estrecho y con tan mal asfalto
que solo lleva al cártel de carretera cortada,
y sabe que hay que seguir,
y sigue,
y al final descubre dónde está el corte
y por dónde se puede saltar.
LA REGLA DE ORO
Mejor tender la ropa que escribir.
Mejor fregar el suelo
que escribir.
Mejor, mucho mejor, salir a pasear
que escribir.
Mejor quitar el polvo que escribir.
Mejor, mucho mejor, leer
que escribir (Pero cuidado, no leas nunca
como escritor, o lo único que harás
será empeorar la enfermedad con la medicina
equivocada.)
Mejor comprar el pan
que escribir.
Mejor jugar con tu gato
que escribir.
Escribe solo si no hay más remedio.
Escribe lo que no puedas
no escribir, pero escribe siempre
contra ti, no para ti
(y, por supuesto, nunca para los demás).
Mejor cortarse las uñas
que escribir.
Mejor, infinitamente mejor, escuchar música
que escribir.
ÚLTIMAS PALABRAS PARA G. F.
No hablaré de los que se fueron.
Dejaré que se olviden sus nombres,
se llenen de musgo, se rajen, se pelen,
se pudran.
No hablaré de los que me olvidaron,
aunque yo no los olvide
ni tenga la certeza de que ellos
también me olvidaron.
No tengo la certeza,
solo tengo el silencio.
El suyo.
El mío.
La poesía es mi lenguaje secreto,
el morse para mis enemigos.
¿Alguien me escucha?
¿Alguien me escucha?
Silencio.
Silencio: mar insondable que nadie
se atreve a cruzar entero.
Como un niño pegado al borde de la piscina
nadie quiere perder la orilla.
domingo, 7 de abril de 2024
LA SUERTE
Llegar agotado a la cama cada noche.
Llegar a los arrecifes del sueño colmado
de aventuras, amigos, amor.
Pensar que el día que acaba
no puede ofrecerte más
de lo que ya te ha dado.
Aceptarlo todo humildemente.
No pensar que te mereces ni el placer
ni el dolor,
pero aceptar que lo que hoy es tuyo
mañana será de otro.
Llegar agotado a tu cama
todas las noches.
Dormirse con la memoria encendida, con esa luz
extraña de los momentos irrepetibles, inesperados, hermosos
y limpios (esa hermosura y esa limpieza
de los primeros días, que a veces aún te devuelve la vida).
Has perdido tanto y aún así la vida, como las olas,
devuelve algunos restos del naufragio.
Llegan a la playa maletas a la deriva, y tú las abres
porque no imaginas que son tuyas, no recuerdas
lo que pasó, lo que metiste dentro, la esperanza
que se perdió en la noche.
Y de súbito encuentras un conjuro que un muchacho
copió sin entender su significado.
Y lo descifras al momento,
porque la vida, descubres,
te ha llevado lejos, más lejos, mucho más lejos
de lo que pensabas que nunca te podría llevar.
Y cuando caes rendido en la cama,
agotado y feliz,
sabes qué no puedes pedir más,
que la suerte es inmerecida siempre,
y que hay que ser muy humilde
para saber aceptarla cuando llega
y despedirla cuando se va.
LA GRAN ESTAFA
la gran apuesta es
levantarse cada día
pensando que cada día
es un día normal
la gran mentira es
levantarse cada día
pensando que lo único que hay que hacer
es dejarse llevar hasta la noche
como cada día
como cualquier día normal
dejarse llevar pacíficamente
dejarse llevar como si no costase ningún esfuerzo
vivir y ser arrastrado por la vida.
la gran estafa es pensar
que vamos a ser los protagonistas de nuestra propia vida
y pagar las cuotas mensuales
y pagar los impuestos y los recibos
y pagarle al productor y al director y a los actores secundarios
y luego esperar que empiece el rodaje
y mientras pagar las cuotas y los impuestos
y los recibos
y los sueldos del director y los actores
y esperar que empiece el rodaje
y esperar noticias del productor
y esperar noticias
y esperar
y esperar…
miércoles, 6 de marzo de 2024
EL ÚLTIMO ASEDIO (POEMA PROVISIONAL)
Cuando cunda el pánico,
cuando el enemigo ya esté dentro,
avanzando por las calles oscuras
mientras al fondo, junto a la muralla,
ya se ven las primeras llamas
del incendio que devorará la ciudad entera,
cuando estemos solos,
solos ante nuestra muerte,
y los gritos horribles de otros hombres y otras mujeres
no sean más que el preludio seco de nuestro silencio,
cuando la muralla caiga,
cuando los campanarios y las cúpulas de las iglesias caigan,
cuando los escudos de piedra y las estatuas caigan,
cuando los cuerpos caigan,
cuando todo esté en tierra
y toda la tierra sea ceniza y huesos,
recordaremos el sabor de nuestros primeros besos,
de los besos antiguos y casi olvidados,
de los besos que abrían montañas y cerraban heridas,
de los besos que ya no recordábamos a qué sabían,
y moriremos con el recobrado sabor de los besos de antes,
y ese sabor será tan fuerte que perdurará en la tierra,
que perdurará en el aire,
y será extrañamente percibido por los arqueólogos futuros,
los que descubrirán nuestra tumba por error
y no sabrán nada de nosotros.
La noche no es para mí


















