viernes, 13 de agosto de 2021
martes, 6 de julio de 2021
VOLVER A LA CIUDAD COMO UN EXTRAÑO
Volver a la ciudad como un extraño.
Regresar a las calles que fueron tuyas.
Regresar a los parques, a las iglesias, a las bibliotecas y supermercados,
a los hospitales y museos.
Regresar como un extraño, con la indiferencia de los peces
y las aves. Retornar con la noche y escapar con la noche,
y contemplar las luces y las sombras de una ciudad que fue tuya.
Y ver tu vida como un fugitivo, como un forastero.
Ver las calles llenas de gente o vacías,
y ser nadie entre la gente y nadie entre el viento.
Regresar a la ciudad que te vio nacer,
y que fue escenario anónimo de todas tus vidas.
La ciudad dura y hostil,
la ciudad cálida y mullida.
Recorrer la ciudad como un extraño,
de estación a estación, de autobús a autobús,
y llegar a una casa que ya no sabes si es tuya,
y recibir besos y abrazos que no sabes si mereces,
o si han caído sobre la piel equivocada.
Volver a la ciudad como un extraño,
y andar por calles y parques y subir a las azoteas
y bajar a los sótanos, y contemplarlo todo como quien
contempla un vieja pintura borrosa, unas letras que casi
no se pueden leer sobre una pared oscura,
manchada por el agua y quemada por el sol.
Y saber que ahí está la respuesta que no llegas a entender,
el secreto que no acabas de recordar.
Y después, una noche, una madrugada, abandonar la ciudad
como un fugitivo.
Para volver a tu nueva ciudad extraña,
desde tu antigua ciudad extraña. Y no saber si vas o vuelves,
o si nunca te has ido,
o si nunca has vuelto. Y vivir en el camino,
y vivir entre recuerdos polvorientos y heridas secas,
entre canciones sin letra y palabras
sin música.
LA MÚSICA ERA TAN MALA QUE SE PUSO A LLOVER…
(notas del exilio, 1)
Momentos que merecen ser salvados.
Esas verbenas de Dolmen. Al final de la noche, cuando
se ponían las chupas de cuero y gritaban:
"Ahora vamos a tocar algo nuestro".
Esos extraños regresos en coches inmundos,
en autobuses fantasmales,
todos dormidos menos yo, soledad desterrada, la mente
amordazada, emociones despertadas,
sin miedo,
tan lejos de casa y de los horrores cotidianos...
Momentos que deben ser salvados.
El destello en las miradas de ellas, la palabra exacta que cierra el arco,
soledad y silencio cuando no huelen a muerte.
Momentos que deben ser salvados.
Un tren que avanza lento y cruza una frontera, un tren que lleva
a otro tren que
lleva a otro tren, cuando aún es pronto
y uno no sabe que la partida se pierde por miedo al triunfo.
Ese miedo agazapado
que me espera en los papeles.
Pero no hoy.
Momentos que deben ser salvados.
La pregunta de un niño que no pide respuesta.
Esa vela consumida en las noches de tormenta,
generación tras generación,
memoria tras memoria.
Esa vida perdida y reencontrada cuando uno lleva otro nombre
y soledad y silencio son el traje limpio de la muerte.
En esta noche larga, acosado por la música hostil,
un recuerdo viene a salvarme.
Como la lluvia inesperada y oportuna que apaga el ruido.
Como un soplo de aire en un pulmón acristalado.
Momentos que deben ser salvados.
Momentos que aún alumbran a lo lejos, que señalan vida
en los montes oscuros de la nostalgia.
Despertar era entonces algo tan fácil.
Abrir los ojos y oler la aventura como quien huele
el pan recién hecho. Este miedo astuto que me espera en los papeles
ha dejado escapar un hilo de luz.
Momentos perdidos que me llevarán a un cuerpo cálido y conocido.
Refugio seguro
para una sola noche.
DICTADO
(PARA MIS ALUMNOS DE PRIMERO DE ESO)
Yo moriré una madrugada
en una inmensa sala de hospital
rodeado de otros cuerpos vivos o muertos
rodeado de cuerpos que morirán una madrugada
o que esperarán a que yo muera para morir conmigo una madrugada
yo moriré un atardecer
en una vieja cama de madera
mientras oigo las risas de los niños que juegan en los campos
que meten los pies en el agua que corre en las acequias
que hacen barcos para hormigas con las hojas de los naranjos
yo moriré un mediodía
en mitad de una calle ruidosa
entre un semáforo y una papelera
de camino al banco o al mercado
de vuelta del trabajo o del taller
donde he dejado mi coche y unas piernas que no andan bien
una memoria que parpadea
un corazón que tarda en calentarse
yo moriré
punto final.
MINUTOS ROBADOS
Dos minutos a segunda hora
mientras hago guardia en el pasillo.
Tres minutos, casi cuatro, un rato antes, en el metro.
Poca ganancia llevo hoy
aunque el día es largo y espeso
y si miro bien tal vez
podré encontrar algunas moneditas en el suelo.
¿He dicho que el día es largo?
El día de hoy será más que eso,
tan largo como ayer,
tan pesado y tan inútil.
No desfallezcamos, que aún queda semana
y si voy sumando los minutos
que ido robando aquí y allá, los pocos
versos que leo, las pocas
líneas de un cuento, las pocas
hojas de una biografía, y ese tiempo escaso
de “no-existir”, de desaparecer entre grito y grito,
entre susurro y susurro,
entre parpadeo y parpadeo,
ese tiempo muy preciado y muy extraño, que
pasan días sin que encuentre ni una huella,
ni una señal de este tesoro real y mío
pero caprichoso y furtivo, ese tiempo…
¿Por dónde iba?
A veces me pierdo en el vacío
absoluto de los minutos perdidos
en cumplir con mi deber,
en rellenar informes,
pero otras veces robo minutos al reloj vigilante
que ordena mis pasos y mis palabras
de ocho a tres y de tres a ocho,
y los voy juntando poco a poco,
monedita a monedita,
y los voy metiendo en la hucha
con la tonta esperanza de
al final
poder restarle un día
al calendario de la pared
que preside mi presidio.
LA VIDA SECRETA DE LAS PLANTAS
(Notas del exilio, 3)
¿Qué miras? ¿Qué mirabas todas las noches?
¿Qué miras en mi recuerdo de aquel piso, frente a la ventana cerrada
a treinta metros del río y tantos kilómetros de esa casa
que Morrissey te dijo que nunca sería tuya?
¿Qué mirabas con tus ojos negros, con tu boca negra,
con tus piernas negras?
¿Qué mirabas con tus sueños rojos, con tus pechos rojos,
con tu sexo rojo?
El amor no es posible y el dolor es una planta de interior.
Has visto su tallo esbelto y veloz y casi has estado a punto de sonreír.
Pero por suerte todos duermen
o están borrachos
o están muertos o
(lo más terrible de todo) se han rendido al frío
que sube del río
y han entregado su semen congelado
para fabricar una crema que no salvará a ninguna ballena.
Yo sé que sonríes, y sé que sonríes por nada, por no llorar
por no gritar, porque quieres gritar
pero la bruma que sube del río
llega muy alto,
a siete pisos de altura,
llega a la ventana, llega al dormitorio vacío, a los colchones
del suelo, a los cuerpos que duermen,
los cuerpos que no saben
que el dolor es una planta de interior,
que el dolor es una planta rápida,
que el dolor es una planta extraña,
sin fotosíntesis, sin semillas, sin hojas, sin raíz y sin espinas,
pero fuerte, tan fuerte
que miras la ventana oscura,
miras tus dedos rojos
miras la ciudad borrada, el puente roto,
que tenemos que reconstruir cada noche,
y sin verme me miras, me miras sin hablarme,
sin hablarme me culpas
del anillo que cayó al río y de los bares que no cierran nunca.
¿Y cuántas noches ya llevamos con lo mismo?
Todo está mal. Desordenado. Revuelto.
Las puertas abiertas llevan a pasillos negros
que acaban en un dormitorio donde siempre hay un muerto en la cama hecha,
vestido, con las manos cruzadas sobre el pecho, mirándonos.
Los trenes no salen, los autobuses cruzan la calle equivocada,
los cementerios se multiplican y el Cierzo barre las tumbas interinas.
Y los demás duermen y tú miras por la ventana.
Y tú ya ni fumas ni bebes porque el bar quedó al otro lado del río
y será demolido en una media hora.
Tú sólo miras mi reflejo invisible, la pared sin sombra
y casi sonríes.
Y no dices nada, porque sabes
que el dolor es una planta de interior,
que el dolor es una planta rápida,
que el dolor es una planta extraña.
Y mientras la niebla que sube del río borra el portal,
el primer piso, el segundo piso, el tercer piso,
y va rápido hacia la ventana,
miras los cuerpos de los demás, fríos, cerrados, mudos,
y quieres gritar, quieres despertarlos
con gritos, patadas e insultos.
Ellos no saben que todo está mal.
Se enredan y se confunden de boca, y es fácil,
para ellos es fácil, dormir, morir, rendirse,
venderse por una canción o por una cerveza
donar su semen congelado a cualquier sacerdote
de cualquier templo no visitable.
Hemos caminado juntos y hemos gritado y golpeado juntos.
Pero ahora no.
Ahora nada de esto sirve,
porque la noche acaba y sólo quedamos tú y yo,
porque al final todas las noches acaban,
todos los bares son el mismo bar,
todos los conciertos acaban con el mismo bis,
todas los puentes son el mismo puente blanco,
y sólo quedamos tú y yo,
tú y yo en la ventana roja
tú y yo en silencio,
matándonos con palabras
escritas en el vaho del cristal, con palabras que suben del río
y nadie escucha detonar.
NUEVO ORDEN MUNDIAL
(POEMA SIN POETINA)
Las navidades han pasado rápido y despacio.
Hace frío y calor.
Te quiero y te odio.
Te busco y te rechazo.
Somos ricos y pobres.
Contentos y tristes.
La casa es grande y pequeña. O:
The house is big and small.
El dinero es todo y nada.
All and nothing.
En en nuevo orden mundial
seré cruel y cariñoso.
Cumpliré mi destino y mi azar.
Sólo hay una certeza: No habrá más poesía.
Por eso este poema sin poetina.
Poema final del placer y dolor.
Qué estupendo todo y qué desastre.
POEMILLA DE LA ESTACIÓN DE DELICIAS
Viejos amigos de Zaragoza,
he pasado por vuestra ciudad y no os he buscado.
Tengo vuestros teléfonos y direcciones pero no los usaré.
No dejaré ningún aviso. No dejaré ningún mensaje.
No preguntaré a los vecinos. No me sentaré
en un bar
para examinar vuestras nuevas vidas en vuestras nuevas casas.
Viejos amigos de Zaragoza,
he pasado por vuestra ciudad como un ladrón, como un espía,
como un fugitivo.
Llegué con la niebla y me voy con el rocío.
Los jardines, las rotondas, los hoscos semáforos
no darán la voz de alarma.
Viejos amigos de Zaragoza, no tenéis nada que temer.
El pasado ya sólo es peligroso
en mis recuerdos.
POEMA QUE YO NO HE ESCRITO NUNCA
No me habléis de injusticias.
No me habéis de futuras plagas, de desastres,
del Apocalipsis que viene.
No me habéis de la estupidez del hombre y de su eterna maldad.
Decidme que mis hijos crecerán sanos y fuertes, que
nunca desearán la muerte de su padre
porque el que ama mucho
a veces ahoga.
Decidme que algún día tendré la sensación
de no haber desperdiciado mi vida,
que todo servirá para algo,
que la muerte y el dolor
me concederán una pequeña tregua
(otra pequeña tregua más).
Decidme que mis hijos podrán tener otros hijos
(si quieren), porque el mundo,
pese a todo, todavía será un lugar habitable.
Decidme esto
o me me digáis nada.
viernes, 11 de junio de 2021
TIEMPO
Cada día cuando vuelvo del trabajo
han pasado diez años.
Cuando te beso soy un niño perdido.
Cuando te abrazo viajo
por los repliegues del tiempo.
Desde un tiempo sin pasado.
Hacia un tiempo sin futuro.
Cada tarde cuando regreso a casa
he perdido una vida.
NUEVAS OBSERVACIONES AL MILAGRO DE LA VIDA
Hablo porque tengo boca.
Porque tengo manos toco.
Porque tengo labios beso.
Y todo lo que toco,
y todo lo que nombro,
y todo lo que beso,
no existiría,
no tendría cuerpo, sabor, forma
si yo no tuviera
manos, labios, ojos.
Eso es la vida…
Palpar lo que sólo existe
porque existimos nosotros.
Saborear lo que sólo tiene sabor
cuando lo saboreamos nosotros.
Nombrar lo que sólo toma cuerpo
si lo nombramos nosotros
con nuestras manos,
con nuestros labios,
con nuestros ojos.
UN COLLAR DE BESOS
En esta hora de la tarde
en que esplende tu risa
como bandera ondeando al viento,
en que reluce tu figura
como alta palmera olvidada
en la gárgola del tiempo,
en esta hora de la tarde,
cuando ya no nos ata la vida
ni las caricias feroces y ciertas
con que suelen acuchillarse los amantes,
en esta hora de la tarde,
en que tú te peinas en silencio,
de espaldas a mí, a mi sombra,
y canturreas feliz y distraídamente,
en esta hora atroz, en este instante
exacto, te digo, oh amor
(en voz baja),
nada podrá redimirme nunca
(sin que me oigas)
del dolor de ser sólo un hombre
(tragándome mis palabras)
con las manos llenas de escarcha,
(mordiéndome de rabia la lengua)
con los ojos ciegos de luna
(mordiéndome de rabia la vida)
y apenas
(despedazando la vida…)
un pobre collar de besos
(…a bocados)
en los labios.
FE
Cuando llorar es lo más humano que se puede hacer.
Cuando ni las miradas bastan para expresar
el dolor que rezuma por la piel.
Cuando las palabras parece que no sirven para nada.
Cuando el vecino no es un desconocido
sino un hermano herido al que hay que socorrer.
Cuando las manos no pueden detener la sangre
y queremos gritar
y el llanto es lo único que nos sale.
Cuando llorar es lo más humano que se puede hacer…
Entonces es cuando hay que levantarse.
Alzar las manos. Vivir. Tener fe.
Fe en el hombre. Fe en la palabra.
Cuando más acosado está el amor…
DIOS DE LAS PEQUEÑAS COSAS
No abras el grifo en mitad de la noche,
dios de lo cotidiano, te tengo miedo,
hasta en eso.
No enciendas la luz
en mitad de mi sueño, dios de lo mínimo
dios de los pequeños milagros.
Si pretendes decirme algo, no te entiendo.
Aunque seas inofensivo, me asustas.
Me confundes
con tus gestos simples.
Dios de lo trivial, dios de lo mísero,
deja ya de corretear
como un niño por la buhardilla.
Tus pasos me inquietan, me espanta tu juego.
Dios de las pequeñas cosas, déjame en paz.
Con mis miedos ya tengo bastante.
AMIGOS PERDIDOS
A Philippe se lo tragó la tierra
una húmeda mañana de finales de agosto
de mil novecientos noventa y tantos.
No recuerdo bien la fecha. Y el detalle sería
insignificante, si no fuera por los muchos amigos
que le precedieron en el viaje.
También a mí se me tragó la tierra.
(No dispongo de muchos datos,
debió suceder de un modo imperceptible.)
Y cuando me encuentren, suponiendo que esto ocurra,
no sé si sabrán reconocerme.
Si me abrazarán entonces, o tras unas breves palabras,
se separarán de mí, sacudidos
por un súbito temor, el temor que sentiría yo,
si un día por casualidad
me tropezara con ellos.
PANTEÓN
Hoy he venido a veros a todos.
Lorca, olvida tu vergüenza y tu rabia
y sal de tu rincón.
Hoy he venido a traerte mi ofrenda.
Machado, Neruda, Brines, Goytisolo, Prado,
querido Blas de Otero…
Tanto da si estáis en este mundo o en el otro:
Hoy os necesito a todos.
El tedio de la existencia
me aleja de vuestra luz
y navego a oscuras, sin rumbo
y sin tiempo.
Pero vosotros sois
como un árbol robusto
en mitad de un páramo nevado.
Vosotros indicáis el camino.
Sin vosotros
blasfemo y reniego
de todo cuanto hay de hermoso en este mundo.
Por eso hoy he venido a veros.
Os pido que aceptéis estos versos.
Mi humilde admiración. Mis tristes excusas.
Os suplico
que perdonéis mi retraso.
Y os prometo que de ahora en adelante
vendré a visitaros más a menudo.
APROXIMACIÓN A LA TEORÍA DEL DESARME
Tú, yo.
Tú contra mí.
Yo contra ti.
Tú, yo.
Yo contra mí
Tú contra ti.
Tú, yo.
Los dos contra todo.
Todo contra los dos.
Tú, yo.
Todo, nada: nosotros.
EL INTRUSO
Yo no sentí tanto dolor inútil.
Yo no encontré placer en el sufrimiento,
oscura flor que crece en la herida desbocada
y cuyos pétalos brillan como cristales asesinos.
Yo no me relamí en soledad.
Yo no fui aquel adolescente duro, con la garganta
quemada por las palabras que no pude decir.
Reniego. Reniego de todo aquello.
Hay tantos momentos terribles…
Tantas noches de oprobio y frustración…
Cumplí integra mi condena.
Es hora de abrir la celda
y dejar entrar la luz.
Pero no puedo.
El pasado vela el futuro.
El que no quiero ser
aún habita en mí.
domingo, 23 de mayo de 2021
¿Qué puedo decir de Brines? Descubrí el "Otoño de las Rosas" con poco más de 20 años. Luego fui leyendo todos sus libros. Siempre ha sido uno de mis poetas básicos, fundamentales, es un tópico decirlo pero sin él yo no sé si hubiera llegado a ser poeta o no sé qué clase de poeta hubiera sido. Para mí hay un montón de poetas y luego están los pocos POETAS que están ahí arriba, en el Olimpo, en el monte sagrado, mirando a los demás desde la distancia imposible. Nunca llegaré a la altura en la que está su poesía, mi única posibilidad es tratar de emprender la subida y tratar de llegar lo más alto que pueda, aunque la cima se esconda entre la niebla y sea siempre inalcanzable. Brines está con muy pocos, y por eso hasta casi el final de su vida fue un poeta relativamente poco conocido... Hasta que viene la muerte y todo el mundo le dedica unas palabras, todo el mundo quiere salir en la foto del entierro, y casi ninguno de ellos (sobre todo los políticos de turno, con sus mensajes típicos que no dicen nada porque realmente no saben qué decir) ha leído ni un solo poema de Brines. Y eso me fastidia. Sé que es inevitable, pero eso me fastidia. Porque pasado mañana (es decir, hoy), ya lo habrán olvidado. Como dije en un poema hace tiempo... "Los buenos escritores solo salen en la tele/ cuando se mueren".
En mi libro del 2015 le dedicaba un poema a él y a Blanca Andreu. En mi libro del 2016 le dedicaba otro poema. En mi nuevo libro de poesía, que debería haber salido este año pero como todo va muy lento ahora me parece que ya no saldrá hasta el año que viene, no le dedico ningún poema en concreto, pero su sombra vuela sobre todas las páginas, (como en tantos otros poemas míos) y para mí es un gran honor que me digan que mis poemas tienen algo suyo, que tienen un sabor a veces ligero o a veces muy intenso a Brines. Eso para mí es señal que estoy andando por la senda adecuada. Sí, nunca llegaré a la cima, lo sé. Pero mi ambición es acercarme todo lo que pueda a ella. Hoy en día se está produciendo una poesía "low cost", de supermercado lleno de "marcas blancas", o de fábrica de productos de serie y bajo coste, muy cutre y mala. No es toda la poesía, pero puede llegar a ser toda la poesía. Porque hay sendas que son tan difíciles que nadie las recorre. Brines no era muchas veces un poeta fácil. Si lo fuera no sería Brines. Ahora ha salido en los telediarios y en los periódicos. Y luego que... Quedarán sus libros. Un escritor no muere mientras alguien lee sus libros. Pero no soy optimista. Son libros que buscan lectores que sean capaces de tener la paciencia y la ambición de intentar desentrañar el misterio del poema. Y los poemas de Brines son como cuevas que cada vez se meten más y más en las profundidades de la tierra. Y cuando crees que ya has llegado al final, te aparece de pronto una nueva galería y tienes que seguir bajando y bajando, y no parecen tener final... Y de hecho posiblemente no lo tengan... No sé cuantos lectores espeleólogos nos quedan... Espero que alguno quede...
Hace ya tiempo, hablando con Manuel Borrás me dijo que tenía que ir a comer un día con Brines. Yo le dije que sí, claro, pero no insistí. No se lo recordé en nuestra siguiente charla ni en la otra ni en la otra. No quería molestar a Brines. ¿Qué iba a decirle yo a él? No. Brines estaba muy lejos, en otro plano del mundo, en lo más alto del lugar más sagrado de todos. Pensé que tal vez en el futuro sí pudiera llegar a comer con él, pero en un futuro muy lejano, cuando yo tuviera algo más que unos pocos buenos poemas. No caí en la cuenta que Brines era mortal. De hecho, hasta hace unos días seguía pensado lo mismo. Por eso mi primera reacción cuando escuché la noticia de su muerte fue incredulidad... ¿Cómo va a morir alguien que desde siempre ha tenido el don de la inmortalidad? Y aún me resisto a admitir que ha muerto, y me lo tengo que repetir a mí mismo: Brines ya es solo luz, todo él ya es solo luz. Ya no hay carne, ahora únicamente hay poema: luz, nada más que luz.
No diré "Descansa en paz". Diré "Vive en paz", vive en la paz de tus libros, como siempre has vivido. En esa paz que encontraba en cada uno de tus poemas.
viernes, 30 de octubre de 2020
PALABRAS PARA UN DOMINGO
Alégrate de levantarte un domingo, un domingo cualquiera
y tener dos piernas y poder andar.
Alégrate de tener una mujer a tu lado, durmiendo en la cama grande,
una mujer a la que abrazar y que te dé calor en las largas noches de invierno.
Alégrate de oír las risas de tus hijos. Y que te pidan la leche o te pregunten
qué pantalón ponerse.
Y alégrate de tener leche en la nevera y un pantalón para salir de casa.
Vienes de las pesadillas de la noche, de los fantasmas silenciosos
e invisibles, que te observan y vigilan en la gran sala vacía.
Están ahí y no aparecen. Y la sala vacía del cine tiene el proyector encendido.
Y la pantalla en blanco.
Ves las sombras que la cruzan y sabes que los fantasmas no tienen sombras.
Y luego el pasillo cada vez más estrecho, y la puerta de la calle y tú cada vez más cerca
y el pasillo cada vez más estrecho. Y la luz
en la calle.
Y tú que no llegas, que no puedes llegar.
Pero abres los ojos. Se acabó la pesadilla. La casa está en silencio.
Hay luz en el comedor.
Alégrate de tus pesadillas. Sólo los vivos tienen pesadillas.
Alégrate de tener una mujer a la que contarle tus pesadillas.
Alégrate de tener unos hijos que te contarán sus pesadillas.
Alégrate de tener una lavadora que poner y unos platos que fregar.
Porque es domingo, un simple domingo, y tienes toda la mañana por delante.
Porque es domingo, un simple domingo, y estás vivo
y has salido de tu pesadilla.
EL ÚLTIMO ASEDIO (POEMA PROVISIONAL)
Cuando cunda el pánico,
cuando el enemigo ya esté dentro,
avanzando por las calles oscuras
mientras al fondo, junto a la muralla,
ya se ven las primeras llamas
del incendio que devorará la ciudad entera,
cuando estemos solos,
solos ante nuestra muerte,
y los gritos horribles de otros hombres y otras mujeres
no sean más que el preludio seco de nuestro silencio,
cuando la muralla caiga,
cuando los campanarios y las cúpulas de las iglesias caigan,
cuando los escudos de piedra y las estatuas caigan,
cuando los cuerpos caigan,
cuando todo esté en tierra
y toda la tierra sea ceniza y huesos,
recordaremos el sabor de nuestros primeros besos,
de los besos antiguos y casi olvidados,
de los besos que abrían montañas y cerraban heridas,
de los besos que ya no recordábamos a qué sabían,
y moriremos con el recobrado sabor de los besos de antes,
y ese sabor será tan fuerte que perdurará en la tierra,
que perdurará en el aire,
y será extrañamente percibido por los arqueólogos futuros,
los que descubrirán nuestra tumba por error
y no sabrán nada de nosotros.
La noche no es para mí
(Video)
La cantante está enferma.
Pero el tren saldrá a su hora.
La cantante ya no canta, me han dicho.
Pero en el video se le ve tan joven,
que parece mentira que el tiempo…
El video de Video, por cierto, en su momento
no pensaba en estas cosas.
No pensaba en Coppini ni en su Hansel y Gretel.
no pensaba en Janis ni en las mentiras que tendré que contar
a mis hijos.
Medicinas para el corazón, sí, todos morimos con demasiadas
medicinas en el corazón.
(Esperando la noche/
como el que espera/ su final)
Video. ¿Qué sabía yo de este grupo,
de las discotecas de la costa, de los pubs por cuyas puertas
yo pasaba sin sospechar nada,
sin ver nada,
sin entender qué hacía esa gente ahí, amontonada en la acera
gritando, tirando botellas vacías, pegándose,
besándose…
Pero el tren va a salir.
A su hora.
Como siempre.
Y yo me montaré y seré otra persona.
Otra máscara. Otra mentira.
Perlas ensangrentadas, flores pisoteadas.
La noche, sí, esa noche, también fue para mí.
Y pasó por mi ventana mientras yo miraba la sangre
de mis manos.
La herida
de esa pistola que alguien había dejado en mi mesa
cargada y dispuesta
para que pudiera evitar la tentación.
Everybody hurts, REM
Todavía estábamos en Losing my religion
Pero ya sabíamos que Everybody hurts.
Olas contra los pórticos
del paseo que sube desde la estación.
Tu cuello frío y mi mirada muda.
Tu cuello mudo y mi mirada fría.
Todavía ni habíamos llegado al concierto
y ya estaban tocando la canción del entierro.
Será hermosa música que nunca podremos escuchar.
La canción que nos cantaban las brujas niñeras en la cuna
y que luego perdimos y siempre buscamos.
Será hermosa música sobre tu cuello fino y mi mano torpe.
Olas furiosas en la larga avenida
cuerpos que caminan hacia la última canción
y doblamos la esquina para ver qué la plaza está vacía
y en el suelo alguien nos ha dejado una flecha que nadie ve
porque está pintada con un color que solo tú y yo podemos ver.
Olas furiosas en la larga avenida
cuerpos que caminan hacia la última canción
y doblamos la esquina para ver qué la plaza está vacía
y en el suelo alguien nos ha dejado una flecha que nadie ve
porque está pintada con un color que solo tú y yo podemos ver.
No habíamos llegado aún a Everybody hurts
aunque ya sabíamos que si algo te quema
es que aún estás vivo.
Sí, mi amor, mi amor bastardo, mi amor enfermo,
mi amor parásito, mi amor mohoso, mi amor descompuesto, mi
amor inyectado en vena, ¿pero no decían que esto subía despacio?,
mi amor carcomido
con gusanos poetas y ratas licenciadas, sí, mi amor muerto,
mi amor abortado, sí, te escucho, claro que te escucho,
y canto, canto contigo, en la noche honda, en la plaza sucia,
sin pisar los vasos rotos, volando por encima de escaleras mecánicas
que nunca uso nadie jamás.
Olas furiosas en la larga avenida
cuerpos que caminan hacia la última canción
y doblamos la esquina para ver qué la plaza está vacía
y en el suelo alguien nos ha dejado una flecha que nadie ve
porque está pintada con un color que solo tú y yo podemos ver
que solo tú y yo podemos ver
que solo tú y yo podemos ver
que solo
que solo
que nadie nadie nadie nadie nadie nadie
nadie que no tenga tus ojos que comen
tus ojos que se comen a mis ojos
nadie que no haya sido comido por tus ojos
nadie puede ver.
Nadie puede ver.
No habíamos llegado a Everybody hurts
y no nos podíamos herir más.
Sin armas ni gritos
sin manos ni palabras
Y todo el daño estaba hecho.
Y no podía existir mayor dolor en el mundo.
Olas ruidosas en la calle empinada
que subía de la estación.
El tren en la vía, esperando su momento
El beso en la pistola, esperando el regreso de la lluvia
esa lluvia que borraría la flecha,
que nos dejaría atados al futuro en un barco a la deriva
atados frente a la catarata que ya ruge,
aunque la lluvia nos la tape con su mortaja.
Aún estábamos en Losing my religión
y ya sabíamos que la bala que nos esperaba
era tan vulgar como cualquier bala
y que eso era lo más insoportable de todo.
Olas furiosas en la larga avenida
cuerpos que caminan hacia la última canción.
Out of time/out of place
(Palabras para un lunes)
Desde la mañana a la noche
peleando con tu pasado.
Desde la noche a la mañana,
hundido en el lodo de pesadillas sucias
que mancharán tus manos cuando,
al despertar, quieras salir de la cama
para ver qué tus hijos duermen
para ver que tienes hijos y tienes casa
para ver que tienes cuerpo y un espejo
que no te desprecia tanto como te desprecia tu memoria.
Alfonso, Alfonso. Así no vas a durar mucho y lo sabes.
Alfonso Vila Francés, ¡mírame bien! A ti te digo…
Con un poema más no vas a engañar a nadie.
¿En serio te creíste ese cuento que te contó Eliseo Subiela?
Nada dura menos que un fuego sin pastor que lo cuide.
Y tus ramas están muy mojadas por la lluvia.
El pastor sabe qué madera es la buena para cada noche.
El pastor sabe que al final hay brasas que incendian un pajar.
Desde la mañana a la noche
peleando con tu pasado.
Desde la noche a la mañana,
hundido en el lodo de pesadillas sucias
que mancharán tus manos cuando,
al despertar, quieras salir de la cama
para ver qué tu mujer duerme,
que no ha escapado por la ventana,
en mitad de la noche,
que no ha dejado la nota
que llevas muchos años esperando.
Si no mereces amor, ¿porqué diste tanto amor?
Si diste tanto amor, ¿cómo no dejaste un poco para ti?
Alfonso, Alfonso.
Así no vas a durar mucho.
Y no le pidas a los Rollings más canciones para tu insomnio.
Ni a Neil Young, ni a Van Morrison, ni a ninguno de todos
los que quieren hacer otra casa nueva
sin demoler primero la vieja.
¿Te tengo que recordar que Morrissey ya te lo dijo?
Pero tú sigues con tu música y tus fotos y tus poemas y tus cuentos
y… ¿libros? ¿libros de qué? ¿libros para quién?
Es tarde y aún no puedes dormir.
Y dormir luego será volver a las pesadillas,
al miedo de esa semana que tendrá que llegar y quedarse y luego
apagarse muy muy muy muy lentamente.
Aunque hay brasas… sí, ya sabes.
En cualquier momento empezará el incendio,
y tú tendrás que decidir
que vas a salvar, qué vas a rescatar de las llamas por esta vez.
Y no es que quiera ser molesto, Alfonso, de verdad que no quiero.
Pero yo estoy aquí para eso.
Para ayudarte a que decidas qué vas a salvar,
y para recordarte que lo que salves de un incendio
se quemará en el siguiente.





